![]() |
| ROSA COLINA |

Los valores son principios que
nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como
personas. Son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y
elegir unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro.
También son fuente de satisfacción y
plenitud. Nos proporcionan una pauta para formular metas y propósitos,
personales o colectivos. Reflejan nuestros intereses, sentimientos y
convicciones más importantes. Los valores se refieren a necesidades humanas y
representan ideales, sueños y aspiraciones, con una importancia independiente
de las circunstancias. Por ejemplo, aunque seamos injustos la justicia
sigue teniendo valor. Lo mismo ocurre con el bienestar o la felicidad. Los
valores valen por sí mismos.
A través de los valores el
sujeto se conoce a sí mismo, conoce sus necesidades y las posibilidades de
satisfacerlas, además proyecta las condiciones ideales para ello regulando
su conducta en
correspondencia con los contenidos valorativos asumidos. Los valores no existen
sin el hombre,
que con ellos está en disposición de dar significado a la propia existencia.
Las cosas adquieren valor en
la medida en que se insertan en este proceso de
humanización.
Una educación centrada en valores es una
educación centrada en el hombre, pues el hombre está, por su mismo ser, llamado a la realización de los valores.
El hombre es el protagonista principal de su desarrollo y
el desarrollo social, en tanto es un ser activo, transformador de su propia
realidad y de sí mismo, pero a la vez determinado por las condiciones concretas
en las que se desarrolla.
La educación en valores debe ser en forma
continua y permanente con la responsabilidad de todos y cada uno de los
miembros de la comunidad educativa Esto ayuda a la formación integral del
estudiante, quien requiere no sólo la adquisición del conocimiento científico,
sino también el aprendizaje de patrones culturales impregnados de valores, que
lo ayuden a ser una persona útil para sí misma y para los demás. En
consecuencia, la visión y la acción de la educación en valores, favorece que
sean mejores los actos de los sujetos educativos, modelos para otros,
portadores de cultura para un mundo mejor. Traspasando las fronteras
conceptuales, se llegaría a proponer dimensiones de cambio, en un plan
optimista, futurista y dinámico. Es necesario que la educación inspire y
fundamente la transmisión de la cultura con una cosmovisión centrada en los
valores, y esta cosmovisión es la que debe unificar las mentalidades
científicas, técnicas y humanísticas pertenecientes a un establecimiento
educativo. Asimismo, la educación debe llevar a poner en su justo reconocimiento
lo: positivo, bello, afectivo, solidario, honesto, verdadero, que trascienda en
el tiempo y el espacio; el rescate y el fortalecimiento de los valores para la
convivencia humana, dentro y fuera de las comunidades educativas.
En el entorno actual, caracterizado por la
complejidad social y la globalización económica y cultura, educar en valores se perfila como una
cuestión imprescindible para formar ciudadanos que sean capaces de asumir los nuevos
retos y comprometerse activamente, jugando un papel activo y eficaz
en la construcción de un mundo
mucho más justo, inclusivo, equitativo e intercultural.

No hay comentarios:
Publicar un comentario