martes, 7 de junio de 2016

PERSIDA TORO


                                                                   Persida Toro
Pertoro67@hotmail.com
    
                                EDUCAR VALORES EN LA UNIVERSIDAD
    La educación en valores constituye hoy día un objetivo esencial en todos los niveles de enseñanza y, en particular, en la Educación Superior si tenemos en cuenta cómo en los últimos años se ha centrado la atención en la necesidad de la formación humanista del profesional. La Educación Superior Contemporánea tiene la misión de “formar profesionales altamente capacitados que actúen como ciudadanos responsables, competentes y comprometidos con el desarrollo social” (UNESCO, 1998), misión que no es posible cumplir desde los postulados de una enseñanza tradicional que centra la atención en el profesor como transmisor de conocimientos y valores que son reproducidos por los estudiantes de forma acrítica y descontextualizada de la práctica profesional.
     El profesor universitario actual ha de ser un experto en su materia que manifieste ante todo dominio de los conocimientos de la asignatura o área de conocimiento que trabaja. La diferencia en la experticia del profesor actual con relación al tradicional se manifiesta en la posibilidad de ser un gestor de información y no un transmisor de conocimientos acabados como verdades absolutas, en tanto comparte sus conocimientos, vivencias, experiencias, y reflexiones con sus alumnos, respecto a los contenidos de enseñanza, en un ambiente democrático que los motiva a profundizar en el estudio y les orienta, no sólo sobre las fuentes bibliográficas a utilizar, sino también cómo y dónde procurarlas.
     Para lograr cumplir las funciones anteriores el profesor universitario ha de ser para sus estudiantes un modelo de actuación personal y profesional, un ejemplo que estimule a sus estudiantes en el proceso de su construcción como persona en el el profesor no ha logrado un desarrollo profesional que se exprese en su motivación por la profesión, su dedicación y entrega al trabajo, su condición de experto en el área de conocimientos que trabaja y su formación psicopedagógica que le posibilite establecer un proceso de comunicación con sus estudiantes sustentado en el diálogo. Pero además, ser modelo de actuación implica necesariamente el desarrollo del profesor como persona moral. Para ser modelo hay que ser coherente, tiene que mostrar correspondencia entre lo que dice y hace, tiene que expresar vocación y compromiso con la educación, sólo así puede ser un ejemplo para sus alumnos.
     Resulta, por tanto, una necesidad preparar al profesorado universitario para educar en valores desde todos los espacios curriculares y, en particular, desde sus asignaturas. En la concepción de la orientación profesional como estrategia educativa para el desarrollo de valores en estudiantes universitarios se puede asumir los siguientes principios:
*      El enfoque profesional del proceso de enseñanza-aprendizaje en la Educación Superior. Este principio nos plantea la necesidad de concebir el proceso de enseñanza-aprendizaje en el centro universitario en función de la profesión, quiere esto decir que todas las actividades académicas, investigativas y laborales deben diseñarse teniendo en cuenta su contribución a la formación del profesional.
*      El reconocimiento del estudiante como sujeto y del docente universitario como orientador en el proceso  de  formación profesional. El reconocimiento del estudiante como sujeto de su formación profesional y del docente como orientador es un principio importante a tener en cuenta si pretendemos lograr una actuación profesional responsable en el estudiante universitario.

     En virtud de este principio se plantea la necesidad de entender que el estudiante universitario asuma una posición activa en la construcción de sus conocimientos, intereses, habilidades profesionales y por supuesto, en la formación de una actuación profesional responsable. Ello implica reconocer la necesidad de diseñar situaciones de aprendizaje en el proceso de formación profesional que estimulen la iniciativa, independencia y responsabilidad del estudiante en el desarrollo de tareas de contenido profesional.


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