Maestrante: Ing. Yilda Blanco.
Facilitadora: Dra. Petra Pérez
UNELLEZ-APURE
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IMPORTANCIA DE LA ÉTICA EN LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA
Los valores
institucionales como cualidades que deben caracterizar el comportamiento del
personal que hacen vida en la universidad, y que materializan la visión y
misión de la institución están fundamentadas en principio de ética, democracia,
autonomía, libertad, participación, excelencia, pertenencia, integración,
calidad de vida, creatividad, innovación, cooperación, integración, compromiso,
solidaridad y pertinencia como el código de valor hacia la coherencia entre las
funciones universitarias de docencia, investigación y extensión con las
demandas del entorno en una relación ampliamente consolidadas de
armonía con las necesidades de desarrollo y crecimiento institucional y
cambio de la sociedad.
Es necesario
reconocer, que todo proceso educativo se enmarca un comportamiento ético; dónde
toda educación es ética y toda educación es un acto político en el ejercicio
formativo. Si bien es cierto, la educación tiene como objetivo fundamental
preparar al joven para el mundo de la vida, esto implica abordar dos
dimensiones de acción o comportamiento, el cual es a partir de uno mismo y de
los demás. Por tanto, la actividad educativa no solo es un acto de trasmisión o
incorporación de conocimientos y saberes, que van dentro del sentido
contextual, es decir va mas allá de su especificidad técnica o de utilidad
práctica; sino que también debe incorporarse el conocimiento en un sentido
ético y moral unas veces normativo y otras veces permisivos, donde se formen
personas con conciencia moral imperando siempre el respeto y de esta manera
construir y ejercer su condición de ser humano en el mundo.
Ahora bien, la gestión
educativa para que esencialmente cumpla con su función orientadora y
transformadora en el proceso educativo debe y puede considerar la aplicación de
valores éticos o instrumentales que según García (1997) son modos de conductas
adecuadas o necesarias para llegar a conseguir los valores existenciales; es
decir, a través de una gestión educativa coherente, armonizada y fundamentada
en valores éticos, debe promoverse la transformación y desarrollo de las
inquietudes humanas en respuestas positivas que hagan posible la permanencia y
trascendencia del hombre con eficiencia en las organizaciones, que se genere
una interrelación continua y progresiva en su trabajo y formación, que
prevalezca la continuidad y se haga vitalicio su proceso de aprendizaje en los
contextos de su vida. Esto implica ver la relación de la ética con la
educación como la gran fuerza en época de crisis de valores para la
transformación progresiva de la visión del mundo, de sus identidades nacionales
y de la conciencia, apoyada en la gestión educativa debe orientarse hacia la
búsqueda de nuevos horizontes para la formación del hombre integral guiado por
valores éticos que les permitan consolidar en su contexto sus valores
existenciales que lo hagan coherente consigo mismo y con la sociedad.
Es importante comprender
que la educación universitaria venezolana aún conserva ciertas características
que permiten afirmar la existencia de valores, la educación ética no sólo
contempla la instrucción ética en el sistema de enseñanza. La educación en
ética adquiere, por esta razón, marcos que atrapan la sociedad en su conjunto
y, esto va, desde lo axiológico, pedagógico, psicológico, ideológico y lo
sociocultural, entendiendo en este último contexto la educación en la comunidad
y más específico en la familia. A pesar de que la carencia de ética,
persigue intereses propios de dominación en la educación universitario, esto
interfiere en el libre pensamiento para aplicar pensamientos creados, lo cual
se traduce en la paulatina destrucción de la razón de la universidad,
desfigurando la esencia de las máximas casas de estudio, para convertirlas en
simples captoras de recursos que garanticen resultados esperados y efectos
económicos requeridos por el mercado.
Por lo antes mencionado,
la universidad debe ser un lugar de amplitud del pensamiento; donde, el
estudiante sea libre de emitir su criterio con base en lo enseñado y disentir
de la concepción del profesor, sin que esto le afecte su rendimiento académico,
pues mientras se enseñen políticas ajustadas a los beneficios de un solo grupo
jamás sus miembros serán instrumentos de lucha para evitar “ser manipulados” y
para crear una visión de una justa distribución de las riquezas. Por
lo antes mencionado, es necesario reconocer, que un sistema universitario
sin valores, es repudiable, por ser un modelo que dificulta el trabajo de
algunas universidades públicas, impulsando intereses propios en la
educación universitario, fomentando una política elitista, dejando a un lado
áreas, que en su esquema no sirven y, sobre todo, deja las instituciones
educativas con menos recursos, lo que coadyuva en el desmejoramiento del
personal.
Es por ello, que al
hablar de ética, se habla de una radical y actualizada manifestación del
individualismo, con una visión más “avanzada”, en la que el mercado prevalece
sobre el hombre, sólo que en la educación universitaria difiere del pensamiento
universal para entrar a convertirla, en captores de recursos con resultados
determinables; elevando el nivel cultural, científico y social del áreas
de influencia existente.
Para concluir,
la ética va a ayudar, aunque de modo indirecto a obrar racionalmente
en el conjunto de la vida entera, siempre que por razón se entienda esa
capacidad de comprensión humana que arranca de la inteligencia y que nos
conduce a lograr las metas que se persigue. Ahora bien, ese
saber ético no es espontáneo, requiere trabajarlo desde el hogar y en
todos los estratos de la educación formal de cada ciudadano. Para alcanzar
este objetivo amerita la inclusión de contenidos éticos en todos los niveles
del espectro educativo, de forma tal que se promueva una ética para la
sustentabilidad que permita la necesaria reconciliación entre la razón y la
moral de manera que los seres humanos alcancen un nuevo estado de conciencia,
autonomía y control sobre sus modos de vida, haciéndose responsables de sus
actos, hacia sí mismos, hacia los demás y hacia la naturaleza en la
deliberación de lo justo y lo bueno. Puede afirmarse entonces, que la
educación en Venezuela en la actualidad necesita potenciar la inteligencia
ética, para así lograr profundizar los conocimientos en beneficio de la
humanidad.
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