lunes, 6 de junio de 2016

YILDA BLANCO



                            Maestrante: Ing. Yilda Blanco.
                            Facilitadora: Dra. Petra Pérez
                                     UNELLEZ-APURE



















               IMPORTANCIA DE LA ÉTICA EN LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA

 Los valores institucionales como cualidades que deben caracterizar el comportamiento del personal que hacen vida en la universidad, y que materializan la visión y misión de la institución están fundamentadas en principio de ética, democracia, autonomía, libertad, participación, excelencia, pertenencia, integración, calidad de vida, creatividad, innovación, cooperación, integración, compromiso, solidaridad y pertinencia como el código de valor hacia la coherencia entre las funciones universitarias de docencia, investigación y extensión con las demandas del entorno  en una relación ampliamente consolidadas de  armonía con las necesidades de desarrollo y crecimiento institucional y cambio de la sociedad.
 Es necesario reconocer, que todo proceso educativo se enmarca un comportamiento ético; dónde toda educación es ética y toda educación es un acto político en el ejercicio formativo. Si bien es cierto, la educación tiene como objetivo fundamental preparar al joven para el mundo de la vida, esto implica abordar dos dimensiones de acción o comportamiento, el cual es a partir de uno mismo y de los demás. Por tanto, la actividad educativa no solo es un acto de trasmisión o incorporación de conocimientos y saberes, que van dentro del sentido contextual, es decir va mas allá de su especificidad técnica o de utilidad práctica; sino que también debe incorporarse el conocimiento en un sentido ético y moral unas veces normativo y otras veces permisivos, donde se formen personas con conciencia moral imperando siempre el respeto y de esta manera construir y ejercer su condición de ser humano en el mundo.
Ahora bien, la gestión educativa para que esencialmente cumpla con su función orientadora y transformadora en el proceso educativo debe y puede considerar la aplicación de valores éticos o instrumentales que según García (1997) son modos de conductas adecuadas o necesarias para llegar a conseguir los valores existenciales; es decir, a través de una gestión educativa coherente, armonizada y fundamentada en valores éticos, debe promoverse la transformación y desarrollo de las inquietudes humanas en respuestas positivas que hagan posible la permanencia y trascendencia del hombre con eficiencia en las organizaciones, que se genere una interrelación continua y progresiva en su trabajo y formación, que prevalezca la continuidad y se haga vitalicio su proceso de aprendizaje en los contextos de su vida. Esto implica ver la relación de la ética con la educación como la gran fuerza en época de crisis de valores para la transformación progresiva de la visión del mundo, de sus identidades nacionales y de la conciencia, apoyada en la gestión educativa debe orientarse hacia la búsqueda de nuevos horizontes para la formación del hombre integral guiado por valores éticos que les permitan consolidar en su contexto sus valores existenciales que lo hagan coherente consigo mismo y con la sociedad.
Es importante comprender que la educación universitaria venezolana aún conserva ciertas características que permiten afirmar la existencia de valores, la educación ética no sólo contempla la instrucción ética en el sistema de enseñanza. La educación en ética adquiere, por esta razón, marcos que atrapan la sociedad en su conjunto y, esto va, desde lo axiológico, pedagógico, psicológico, ideológico y lo sociocultural, entendiendo en este último contexto la educación en la comunidad y más específico en la familia. A pesar de que la carencia de ética, persigue intereses propios de dominación en la educación universitario, esto interfiere en el libre pensamiento para aplicar pensamientos creados, lo cual se traduce en la paulatina destrucción de la razón de la universidad, desfigurando la esencia de las máximas casas de estudio, para convertirlas en simples captoras de recursos que garanticen resultados esperados y efectos económicos requeridos por el mercado. 
Por lo antes mencionado, la universidad debe ser un lugar de amplitud del pensamiento; donde, el estudiante sea libre de emitir su criterio con base en lo enseñado y disentir de la concepción del profesor, sin que esto le afecte su rendimiento académico, pues mientras se enseñen políticas ajustadas a los beneficios de un solo grupo jamás sus miembros serán instrumentos de lucha para evitar “ser manipulados” y para crear una visión de una justa distribución de las riquezas.  Por lo antes mencionado, es necesario reconocer, que un sistema universitario sin valores, es repudiable, por ser un modelo que dificulta el trabajo de algunas universidades públicas, impulsando intereses propios  en la educación universitario, fomentando una política elitista, dejando a un lado áreas, que en su esquema no sirven y, sobre todo, deja las instituciones educativas con menos recursos, lo que coadyuva en el desmejoramiento del personal.
Es por ello, que al hablar de ética, se habla de una radical y actualizada manifestación del individualismo, con una visión más “avanzada”, en la que el mercado prevalece sobre el hombre, sólo que en la educación universitaria difiere del pensamiento universal para entrar a convertirla, en captores de recursos con resultados determinables; elevando el nivel cultural, científico y social del áreas de influencia existente.  
Para concluir, la ética va a ayudar, aunque de modo indirecto a obrar racionalmente en el conjunto de la vida entera, siempre que por razón se entienda esa capacidad de comprensión humana que arranca de la inteligencia y que nos conduce a lograr las metas que se persigue. Ahora bien, ese saber ético no es espontáneo, requiere trabajarlo desde el hogar y en todos los estratos de la educación formal de cada ciudadano. Para alcanzar este objetivo amerita la inclusión de contenidos éticos en todos los niveles del espectro educativo, de forma tal que se promueva una ética para la sustentabilidad que permita la necesaria reconciliación entre la razón y la moral de manera que los seres humanos alcancen un nuevo estado de conciencia, autonomía y control sobre sus modos de vida, haciéndose responsables de sus actos, hacia sí mismos, hacia los demás y hacia la naturaleza en la deliberación de lo justo y lo bueno. Puede afirmarse entonces, que la educación en Venezuela en la actualidad necesita potenciar la inteligencia ética, para así lograr profundizar los conocimientos en beneficio de la humanidad. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario