lunes, 6 de junio de 2016

ROBERT CARRASQUEL



La ética y la moral en la educación superior
                                                                          
                                                                            Robert Carrasquel
                                                              robertcarrasquel.1970@gmail.com

      La ética nos dice el modo de ser o de comportarnos  y la moral son un conjunto de valores que definen a una persona o grupo social, es decir la moral orienta sobre las acciones buenas y malas. La ética y la moral son términos complicados de  separar en algunos casos los han usado como sinónimos, lo cual es inadecuado. Bien lo dice nuestro libertador Simón Bolívar en uno de sus pensamientos “Moral y luces son nuestras primeras necesidades” quiso decir que los seres humanos necesitamos la educación para salir de la oscuridad, pero siempre en la misma debe estar presente la moral.
    En la educación superior o universitaria deben estar presente estos principios, la misma debe ser mas integral, es decir, que a demás de los conocimientos que se deben impartir para formar un profesional en determinada área; también deben ser formados ética y moralmente para la vida, ya que ellos están inmersos en la sociedad, y por esa razón necesitan este tipo de formación muy solida, para que puedan establecer una interrelación con los demás miembros de su comunidad. Lo que permitirá a las universidades ser unas instituciones de calidad, ya que no se limitarían a la formación de los excelentes profesionales, sino que formaran ciudadanos plenos.
    En la época actual, pareciera que la ética y la moral están divorciadas de la sociedad en que vivimos, lo que interesa  a las personas es obtener lo que desean, sin importar  como  lograrlo; pareciera que cuanto más tienes, esto te lleva a ser  feliz  y la ética y la moral parecieran ser un impedimento.

   Es por ello que la educación universitaria debe enfocarse con mayor énfasis en estos principios, para llevar a la recuperación de los mismos en nuestros jóvenes y de esta manera lograr el mayor bienestar  social y por ende la máxima felicidad posible en nuestras comunidades o sociedades organizadas.

KELITA FLORES





MAESTRANTE: KELITA FLORES

                     













                                    

                               Educar en Valores: Ética y Educación Superior. 

     La educación está  llamada  a dar respuesta  a la  situación la cual está viviendo la sociedad, en pleno siglo XXI, es la oportunidad de fijar principios éticos con valores humanistas, que el docente, no sea un mercantilista, que  este comprometido a emprender una  cultura donde la sociedad  pueda   transcender  dimensiones  de justicia espíritu de solidaridad, honradez, con integridad, el mismo no debe practicar la enseñanza en vaciar  conocimientos  de fórmulas vacías en el futuro  docente, se tiene que practicar esa educación liberadora, formar al nuevo republicano con pensamiento crítico, donde el estudiante en educación superior tengan ideas para la ejecución de las acciones y que no se conviertan en solo acción sino que también aplicar estrategias que conduzcan  a la transformación del  individuo. Debe ser un docente  con una actitud  y una conducta optima, la ideas es  enseñar  a desarrollar  los valores  éticos de tal manera  que la sociedad  se encamine  y acepten  el reto que  le presenta la vida. 
   Bien es cierto  que los valores se  expresan en las formas de actual y si  los interiorizamos  los  vemos como normas  de conductas, los valores  están profundamente en las ideas  del ser pensante, son esas ideas de convicciones, actitudes,  emociones, esperanzas, asentar principios para lograr las metas  trazadas. (Segué Juárez 2011), la actitudes son consideradas como una propiedad de la personalidad individual aun cuando su origen se deba a factores sociales.
   En consecuencia la actitud del docente debe ser de mayor relevancia, ya que en la forma  se muestra  la calidad de profesional si está bien fundamentado en esos  valores éticos con una visión humanista, que esté  dispuesto al cambios  y no resistirse  a las transformación de la educación, debe  ser el primer protagonista de la investigación, emprender la transformación mas radicar que nunca haya tenido, cultivar la cultura, tener disposición, compromiso, creatividad ser autentico, critico tener constancia en profundizar  los valores, como el respeto, solidaridad cooperación, participación con reciprocidad. Es un reto en la formación del docente en educación superior, hacer  prevalecer  los valores   e ideas  de una  cultura  de paz, el profesor no debe ser un profesional  incapaz , debe cumplir con su misión  llevar  y tener en alto el código  de ética como profesional, hacer cumplir el juramento ante Dios y los hombre de impartir  conocimientos  donde le sea posible, es así que le permite liderar el proceso  de enseñanza respondiendo a las exigencias del entorno social y laboral del egresado.

ROBIN HERRERA
















EDUCAR EN VALORES: ÉTICA Y EDUCACIÓN SUPERIOR

       El profesional egresado  o las y los estudiantes de las diferentes  Universidad de nuestra madre Patria Venezuela se capacita para desarrollarse en cualquier área de las diferentes especialidades establecidas por las casas de estudios a nivel Superior Universitaria en el libre ejercicio de su profesión y en funciones públicas y privadas en todas las instancias de la administración social y para la vida y más en los momentos que vivimos cambios sociales, políticos necesarios en el desarrollo de empuje  socialista de nuestro país en su avances éticos y educativos.
       La misión de las diferentes casas de estudios Académicas Universitarias Venezolanas están orientadas a preparar en forma eficiente a las y los estudiantes y egresados profesionales en el dominio de los conocimientos  fundamentales y las técnicas de aplicación de esos aprendizajes para interactuar con la realidad Social, Humanista existente en nuestro país. Creando un profesional y orientando con alto sentido de la Ética y Educación en sus ejecuciones, donde los valores y la deontología  serán el norte de su desenvolvimiento en sociedad.
       Por su parte en este mismo orden de ideas, Pineda (1995) describe el Subsistema de Educación
Superior: La Educación Superior comprende la formación profesional, o pregrado, y tiene los siguientes objetivos:
1.- Continuar el proceso de formación integral del hombre, formar profesionales y especialistas y promover su actualización y mejoramiento conforme a las necesidades del desarrollo nacional y del progreso científico.
2.- Fomentar la investigación de nuevos conocimientos e impulsar el progreso de la ciencia, la tecnología, las letras y demás manifestaciones creadoras del espíritu en beneficio del bienestar del ser humano, de la sociedad y del desarrollo independiente de la nación.
3.- Difundir los conocimientos para elevar el nivel cultural y ponerlos al servicio de la sociedad y del desarrollo integral del hombre (p. 143).
       En este sentidos Bermúdez (op. Cit) en referencia a Carrión (1995), define el desarrollo de la institucionalidad de la universidad dentro de un proceso social del siglo XI y ratificadas en el XIX con tres aspectos y sus cuestionamientos:
a.- La tarea de enseñanza y formación de las nuevas generaciones y de entrenamiento de los equipos profesionales.
b.- La tarea de investigación, creación, mantenimiento (archivo y preservación) y difusión de conocimientos.
c.- Y la tarea de servir de modelo al resto de la sociedad en cuanto a estilo de organización comunitaria, intelectual democrática (p. 29).

       En esta perspectiva desde el ámbito educativo, Morales (2002) manifiesta: el conocimiento es un medio y no un fin, Gadotti (2003) plantea que la educación: Tiene por objetivo el pleno desarrollo de la persona, su preparación para el ejercicio de la ciudadanía y la calificación para el trabajo (p. 33-32). Llano (1999) lo manifiesta en términos de un Humanismo Cívico. El punto culmen del significado de educación es planteado Delors (2008) en el informe presentado en la UNESCO, educar es humanizar.
       En otro orden de ideas, frente a la necesidad de transformación y cambio, La ley es un instrumento de control basada en la defensa de principios sobre los cuales se ejerce la norma, por ello va más allá de un simple marco regulatorio sobre entidades que se mueven en un ambiente de autonomía permanente, cuyo fin es educar. Una ley del sistema de educación superior es un marco regulatorio, son las matrices en las cuales se desenvuelven y desarrollan las organizaciones universitarias como entes al servicio de lo humano con la finalidad y misión de humanizar. Por tanto, la ley debe garantizar dicho proceso enmarcado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela manifiestos en los Principios Fundamentales art. 1 al 9 y de los Derechos Culturales y Educativos donde los dedicados a definir el significado de educación art. 102 al 111 y con los convenios internacionales adscritos con organizaciones como la UNESCO. De esa forma debe aclararse epistemológicamente entre una Ley de Universidades ó una Ley de Educación Superior, la primera sería regulatoria de las organizaciones, la segunda apunta a todo un sistema  y el planteamiento de una cultura organizacional diferente.
       Finalmente   denotando  lo antes planteado que tiene relación  en  la Justificación del subprograma de Ética  y Educación de la carrera de Postgrado de ciencias de la docencia en la educación superior   dirigida por la facilitadora Doctora Petra M. Pérez de nuestra casa de estudios Unellez, Apure; que expresa lo siguientes:  La Educación Superior tiene muchos retos, entre ellos, proporcionar a los estudiantes una educación de calidad pertinente y suficiente; Pertinente porque debe estar dirigida a resolver carencias y problemas aún no resueltos socialmente. Y suficiente porque debe proporcionar las herramientas para la gestión del conocimiento necesario para resolver problemas tomando en consideración la investigación científica. Visto de esta manera, la educación universitaria es entonces, el escenario necesario para crear espacios que posibilite la reflexión que permitan elevar los niveles éticos de quien ejerce la docencia, generando valores para enfrentar los procesos de cambio y fortalecer una sociedad democrática.
       Enfoques educativos necesarios para nosotros los maestrantes en docencia Universitaria de esta casa de estudio donde nos brindan conocimientos dirigidos en la Ética y Educación en el camino de Viabilidad a lo largo de los siglos y de su capacidad para transformarse y propiciar el cambio y el progreso de la sociedad.
Vicerrectorado de Planificación y Desarrollo Social, Coordinación  de Postgrado,
Maestría: Ciencia de la Educación Superior Mención: Docencia Universitaria, Cohorte XIX
Facilitadora: Doctora, Petra M. Pérez

Participante: HERRERA ROBIN A.  C.I.V.11.759.744    robinalfredoh@gmail.com

ANA LUISA JAZPE


Por: Abg. Ana Luisa Jazpe Camejo
V18015080
ana.jazpe.c@gmail.com
Cursante Maestría Docencia Universitaria
Unellez Apure.




    











EDUCAR EN VALORES: ÉTICA Y EDUCACIÓN SE COMBINAN

El cambio –y el reclamo del cambio– ha sido característica y exigencia del fin del siglo veinte.  Lo que ha ocasionado que nuestra época se caracterice por profundas transformaciones en prácticamente todos los órdenes de la vida humana. Las transformaciones sociales, económicas, políticas, culturales y educativas, de tan intensas y cotidianas, tienen alcances que apenas se vislumbran. Estamos en un momento crucial donde la ética y educación son aspectos de carácter esencial a nivel global ya que es casi imposible concebir que un mundo se articule eficientemente sino se tienen presente estos elementos fundamentales en la existencia social.
  Las dinámicas sociales con efectos paradójicos, dentro de una economía cada vez más globalizada pero segmentada entre países pobres y países ricos, la reaparición de los etnocentrismos, racismos y actitudes de intolerancia que han producido guerras devastadoras y conflictos en distintas regiones del planeta; en la geopolítica mundial con la conformación de un nuevo orden incierto en la comunidad internacional; en las formas de gobierno, resultantes del reclamo por la extensión cada vez mayor de la democracia, la libertad y la pluralidad; y finalmente, en una distribución de la riqueza cada vez más inequitativa, en la que millones de personas han pasado, en los últimos años, a engrosar el segmento de la población en pobreza extrema hacen que salga a flote con mayor relevancia  la ética y la educación en un mundo yuxtapuesto por posiciones religiosas, genero y patriarcado.
    En esta era de la postmodernidad, es importante la concepción ideológica de cada uno pero es imprescindible la unión de muchas voces con conciencia para lograr un objetivo, enfrentar una problemática. Es esencial la unión y no solo dar la razón a aquel que se crea más fuerte o quiera protagonizar para ser visto como el más importante, ya que sería contribuir al egoísmo que dista mucho de la ética y de dar muestras a una correcta educación. Subrayo lo expresado al principio, debemos vincular nuestro pensar y sentir por el avance de la humanidad, por el bienestar de todos, luchando para no dejarnos oprimir por quienes se creen más pudientes o más poderosos. Así no solo estaremos educados y mostraremos ética sino que estaremos  fortalecidos por esa fuerza poderosa de la alianza social.
  Visto desde esta perspectiva, el conjunto de educación y ética juega un papel elemental en lo que respecta a la construcción de un cambio para nuestra sociedad ya que ciertamente la ética regula necesariamente la actividad educacional, convirtiendo a la educación en la dimensión perfeccionadora de todas las otras estructuras de la sociedad en la que vivimos. De tal manera que ante las situaciones, problemas y necesidades emergentes, las respuestas a los nuevos retos tendrán que darse bajo paradigmas novedosos puesto que ya no son viables las respuestas pensadas para condiciones de épocas pasadas.
  Por cuanto son múltiples y muy diversos los desafíos que la educación superior tiene ante sí, puesto que en ocasiones, el contexto social no es siempre favorable para el óptimo desempeño de sus funciones y en otras circunstancias se presentan amenazas que tiene que sortear con estrategias creativas; pero el contexto social cambiante también le abre nuevas oportunidades de acción. Así la crisis genera retos a la imaginación de las instituciones educativas y les exige buscar nuevas formas en el cumplimiento de sus funciones sustantivas.
 Como fue reconocido en la Conferencia Mundial sobre Educación Superior, en una sociedad basada cada vez más en el conocimiento, “la educación superior y la investigación forman hoy en día la parte fundamental del desarrollo cultural, socioeconómico y ecológicamente sostenible de los individuos, las comunidades y las naciones. Por consiguiente, y dado que tiene que hacer frente a imponentes desafíos, la propia educación superior ha de emprender la transformación y la renovación más radicales que jamás haya tenido por delante”. “La segunda mitad de nuestro siglo pasará a la historia de la educación superior como la época de expansión más espectacular... Pero también es la época en que se ha agudizado aún más la disparidad, que ya era enorme, entre los países industrialmente desarrollados, los países en desarrollo y en particular los países menos adelantados en lo que respecta al acceso a la educación superior y la investigación y los recursos de que disponen”, Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción. Documento aprobado en la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior, convocada por la UNESCO, París, 5-9 de octubre de 1998, publicada en Revista de la Educación Superior, No. 107, julio septiembre de 1998, ANUIES, México, p. 56.


MARY PARRA



                       Por: Mary Parra
                          V-11.757.692
                 Ing.maryparra@gmail.com
       Maestrante en Docencia Universitaria
                             Unellez Apure





















EDUCAR EN VALORES: ETICA Y EDUCACIÓN SUPERIOR
“Educar a un joven no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía.”  John Ruskin.
     Durkheim conceptualiza la educación como “un proceso de transmisión cultural de una generación a otra”, también expresa que “la acción de educar consiste en enseñar, desarrollar las facultades intelectuales, morales y dirigir la inclinación del educando”.     La educación más que un fin es el medio a través del cual se desarrolla la capacidad intelectual, moral y afectiva del individuo de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenece.   
      En Venezuela la educación es un derecho consagrado en la carta Magna,  donde la educación informal es competencia de la familia y  la educación formal es impartida en los centros educativos de educación preescolar, primaria, básica, media y superior. 
     Cada una de las etapas previas supone el establecimiento de los cimientos sobre los cuales se desarrollaran los subsiguientes, y ello se evidencia claramente al hacer evaluación diagnóstica que permiten la identificación de vacíos en las ciencias básicas y exactas (lenguaje, matemáticas, biología y otros), en relación a la ética la situación es más compleja, porque esas deficiencias no se corrigen tomando un curso de verano.
     El desuso de los valores tradicionales, por considerarlos obsoletos, sin establecer nuevos valores afecta de manera especial a la población joven, como resultado  de: la influencia debilitadora de la televisión; el cambio en la estructura familiar, el rompimiento de las relaciones entre la escuela y la comunidad, el inadecuado uso del internet. 
     Los adelantos tecnológicos y la globalización han traído algún progreso y desarrollo a los países latinoamericanos, pero también tiene responsabilidad en  la crisis de valores  en el siglo XXI, y la sociedad  exige actualmente al sistema educativo la formación en valores.  Además surgen otros nodos problematizadores, como  los  conflictos éticos que resultan del desarrollo de la ciencia y la tecnología (bioética, genética, geoética), donde al difundir los nuevos descubrimientos también deben divulgarse las consecuencias de estos desarrollos.  El respeto universal a la diversidad, donde la educación es un arma poderosa para luchar contra la discriminación sexual, racial y religiosa presente en las  sociedades y causante  de serios conflictos.  Las actitudes de intolerancia, la xenofobia y el racismo. El ataque renovado a la universalidad de los derechos humanos  amenaza con destruir los esfuerzos de las últimas décadas por construir una sociedad internacional uniforme sobre la base de valores comunes.

     La institución universitaria como tal debe,  a lo interno, aperturarse a un proceso profundo de revisión de su rol en la sociedad, fundamentalmente el referente a la formación técnica profesional y ética, que permita asumir nuevas actitudes frente a la dinámica emergente que impacta a la sociedad. En tal sentido, supone una evaluación para mejorar la función docente en aras de constituirse en un ente capaz de enfrentar retos y desafíos de cara a la era postmoderna. Una vez abierto éste compas, se activarán procesos de integración y amalgamiento con las demás funciones básicas esenciales que le den un nuevo matiz institucional en correspondencia a las demandas sociales. Sirva entonces mencionar, que frente a la carencia de valores o a la presencia de antivalores en la sociedad, es imprescindible la formación en valores que apunten a un nuevo raciocinio de cara a una convivencia solidaria entre los seres humanos, con la finalidad de establecer las bases de una ética del hombre del nuevo siglo.       

ROBERTO GIRON

   

                   Por: Roberto Girón 
                            V9595112
                     Jairnupal2@gmail.com 
          Cursante Maestría Docencia Universitaria     
                            Unellez Apure. 




















LA ÉTICA Y LA FORMACIÓN HUMANISTA


     “El hombre no llega a ser hombre más que por la educación”
                                                                                       INMANUEL KANT

     Actualmente nos encontramos inmersos en una sociedad compleja, caracterizada por elementos que han incidido notablemente en el funcionamiento de su dinámica propia, dentro de los cuales el tema de los valores es objeto de permanentes debates en cuanto a su contraposición y confrontación en relación a su enseñanza dentro de los recintos educativos, como un mecanismo de reforzamiento del ser humano que propendan al logro de una convivencia  estigmatizada por una nueva ética donde se coloque a éste ser como factor principal para el desarrollo de una sociedad, sustentado precisamente en un escala de valores en una sociedad impactada por los acontecimientos globales. 
     La ética no puede enseñarse de modo temático solamente, como una asignatura más, que mucha de las veces, se convierte en requisito académico estructural de los currículos. La trascendencia de la ética, debe manifestarse en la organización de la institución educativa, en la aptitud  del docente y su actitud en relación con los estudiantes, a la vez debe constituirse en un elemento que impregne o permee todo el currículo, lo que lo convertiría en un eje transversal que consolida el proceso de formación profesional. Frente a éste panorama, cabría preguntarse, ¿Cuál es la ética que debe enseñarse? Al intentar responder esta interrogante, surgen posiciones distintas dado el pluralismo social en el cual cada individuo  asume de manera muy particular una posición frente a su concepción de su ética que pregona y práctica.  En el ámbito educativo, la complejidad de actores que intervienen en el proceso de formación, trae subyacentemente visiones  divergentes, pero que frente a esa diversidad, se debe transitar hacia la unicidad de la ética prevaleciente en la sociedad que requiere del sujeto una actitud diferente y de concienciación sobre los problemas que enfrenta.       
     En el universo de valores, la cooperación, el respeto al prójimo, el cual no sólo se refiere hacia la persona en sí sino a su modo de pensar, de concebir el mundo, de interpretar la realidad, de vivir la vida, entre otros; y la autonomía personal, constituyen factores claves en el proceso de formación del estudiante. Las preferencias del ser están relacionadas,  directa e indirectamente, con el sentido ético. Esto conlleva a internalizar en la persona su conciencia moral. Los valores constituyen pautas de formación moral, plasmándose taxativamente en la sociedad. Consecuentemente, tendremos una sociedad más humana, cuya educación es la punta del iceberg que refleja esa sociedad. Mientras la educación, concebida como un hecho humanista, contribuya a la formación integral de la persona que trasciende la lógica visionaria de preparación restringida por urgencias laborales, en esa medida, se construye la sociedad humanista. Ésta  contrasta con aquella que soló concibe al ser como objeto capaz de producir riquezas, que  usufructúan unos pocos en desmedro de la mayoría. La gran semejanza entre los seres humanos, es que todos somos semejantes racionalmente. Esta educación humanista, en palabras de Savater, consiste en fomentar e ilustrar el uso de la razón, esa capacidad que observa, abstrae, deduce, argumenta y concluye lógicamente. Tal como está planteado, estos principios coadyuvan enormemente al desarrollo de un modelo educativo concebido para enaltecer la esencia del ser, complementando su formación al proceso memorístico, repetitivo de conocimientos previamente establecidos curricularmente.  La educación es la puesta en práctica de conocimientos, actitudes y convicciones cuyos efectos se evidencian en la humanización de los individuos, personal y social.        
     El sistema educativo universitario, debe concebir una formación con las características, al menos, que pongan en práctica estos principios descritos por Savater. La dinámica actual lo requiere. No debe constituirse esto en una mera declaración para justificar institucionalmente una política de estado que debe ir más allá de la derogación de recursos necesarios que sustenten el hecho educativo, sinó que se constituya en ley, norma y principio inalienable  de acción social para un nuevo ser con una ética del individuo para la convivencia, es decir, como dice Morín, hacia una antropoética. 

RAMON RIVAS


Autor: Ramón Esteban Rivas Ramos



                 







                        Relación entre Valores y Educación Superior
Los valores, son creados por los seres humanos como persona social,  y los bienes en los que aquellos se representan. Es decir, los valores son construcciones que continúan y se realizan en el ser humano, estos nunca dejan de ser. Las cosas naturales o creadas por el sujeto como persona, sólo obtienen un valor al establecerse la relación entre aquellas y éste se integra Al Respecto, Izquierdo C. (2003) reconoce que “el sujeto valora las cosas, y el objeto ofrece un fundamento para ser valorado y apreciado” (Pág. 13). Ello determina, según Moleiro, M (2001) que: Las cosas no son valiosas por sí mismas, sino que tienen el valor que nosotros les damos y, por eso cada persona tiene su propia escala de valores. Asimismo, especifica, que no todos nos comportamos igual ante las vivencias y los problemas de la vida; según los valores a los que les damos prioridad, le damos sentido a lo que hacemos (Pág. 10)
En este mismo contexto los valores éticos en la educación universitaria vienen dada por la formación docente, donde uno de los valores esenciales en la en este nivel educativo es la responsabilidad que adquiere el estudiante como persona ya que de la formación universitaria depende su crecimiento personal.
El objetivo principal de los valores en la educación es principalmente, aprender a vivir y a convivir (ser humano-sociedad). Para lograr esto debemos y tenemos que aprender a ser uno mismo, reconocer a los demás (al prójimo), promover y facilitar el dialogo, y una vez que este se logre, regular la participación de todos para encontrar la mayor suma de felicidad posible, debemos trabajar en equipo, integrarnos y sentirnos parte de la sociedad.
Aunado a la situación de cierto es que la familia es la base fundamental de la sociedad más cierto aun es, que los principales valores entran por casa. Cuando el niño enfrenta la primera etapa escolar, es el punto ideal para enseñarle a dar valor a todas las cosas, a ser estables emocionalmente, a ser personas integras. Y a lo largo de la vida educativa se forma un vínculo donde se logra la estabilidad familiar-social
Al mismo tiempo es importante mencionar que en la educación-valores, no hay una receta exacta que asegure el éxito, es decir, no hay una vía única para la formación del sujeto ético o moral y tampoco garantiza un logro como tal bien sea individual o colectivo, simplemente existe la creatividad para afrontar incertidumbres o problemas que puedan acarrear y reconocer el límite de nuestras posibilidades; en la educación de la formación ética y moral es necesario sea vista desde diversas perspectivas o niveles, refiriéndose a lo cognitivo, como el uso de la razón en el conocer y establecer orden de forma universal con responsabilidad e involucrar la parte afectiva donde se presentan no solo el autoestima sino también los sentimientos para actuar en determinadas situaciones con flexibilidad algunos profesores universitarios carecen de pedagogía.
Partiendo de los supuestos anteriores es necesario acotar que el proceso de enseñanza-aprendizaje es asunto de dialogo participativo en el que docentes y estudiantes asumen la condición de sujetos de enseñanza y aprendizaje. El docente debe utilizar métodos participativos como vía importante para el desarrollo del carácter activo del estudiante como sujeto del aprendizaje y de la educación de sus valores. Que exista una comunicación profesor-estudiante centrada en el respeto mutuo, la confianza, la autenticidad en las relaciones que propicie la influencia del docente como modelo educativo en la formación de valores en sus estudiantes.